Derecho legislación y leyes inmobiliarias

Legislación Inmobiliaria Española

Ley 4/1995, de 24 de mayo, de Derecho Civil de Galicia.

TÍTULO V.
CONTRATOS

CAPÍTULO I.
DE LOS ARRENDAMIENTOS RÚSTICOS

SECCIÓN I. NORMAS GENERALES

Artículo 35.

Los arrendamientos de fincas rústicas se regirán por los pactos libremente establecidos entre las partes, por las normas de este capítulo y, en su defecto, por los usos y costumbres que les sean de aplicación.

Artículo 36.

1. El objeto del contrato será el uso y aprovechamiento de las fincas rústicas y los bienes inmuebles vinculados a las mismas, en su destino agrícola, pecuario o forestal.

2. Convenido un tipo de cultivo o aprovechamiento, el arrendatario no podrá modificarlo por su propia voluntad. En defecto de pacto, será el que se infiera del destino de la finca arrendada en el momento del arrendamiento.

3. Los aprovechamientos secundarios de la finca pertenecerán al arrendatario, salvo pacto o costumbre en contrario.

Artículo 37.

1. La renta será la que libremente estipulen las partes, que podrán acordar el correspondiente sistema de actualización.

2. El pago se efectuará en la forma, tiempo y lugar pactados. En defecto de pacto o costumbre se abonará en metálico, por años vencidos y en el domicilio del arrendador.

3. Las partes podrán convenir que la renta consista, en todo o en parte, en la mejora de la finca arrendada.

Artículo 38.

El contrato de arrendamiento será obligatorio cualquiera que sea la forma en que se celebre. Sin embargo, la partes podrán compelerse recíprocamente a su formalización en documento privado o público, por cuenta de quien lo solicite.

Artículo 39.

La duración del arrendamiento será la que libremente y de común acuerdo estipulen las partes contratantes o, en su defecto, por el tiempo de dos años agrícolas.

Artículo 40.

1. El plazo de duración fijado en el contrato sólo es prorrogable por acuerdo expreso de las partes.

2. No obstante, se entenderá prorrogado tácitamente el contrato si al menos con seis meses de antelación a la finalización del mismo, o a la de cualquiera de sus prórrogas, ninguna de las partes contratantes manifestase a la otra, mediante la correspondiente notificación, su voluntad de que el arrendamiento concluya.

Estos períodos de prórroga tendrán una duración de dos años agrícolas.

Artículo 41.

El arrendatario no podrá subarrendar o ceder en todo o en parte la finca arrendada sin el consentimiento expreso del arrendador.

Artículo 42.

1. El arrendador ha de realizar las obras y reparaciones necesarias a fin de mantener la finca en estado de servicio, aprovechamiento o explotación a que fue destinada, siendo a cargo del arrendatario aquéllas que deriven del uso y disfrute ordinario de la misma.

2. Las reparaciones extraordinarias serán siempre a cargo del arrendador, quien habrá de ser advertido de su necesidad por el arrendatario.

Artículo 43.

1. Cualquiera de los contratantes podrá realizar las mejoras útiles de que sea susceptible la finca según su destino. Para ello habrá de comunicar previamente a la otra parte de este propósito, y no podrá efectuarlas si constase su oposición expresa en el plazo de quince días.

2. Dichas mejoras podrán ser compensadas económicamente o mediante prórroga del arrendamiento, según acuerdo de las partes, teniendo en cuenta el valor actualizado en el momento en que el contrato finalice.

Artículo 44.

Serán a cargo del arrendador las contribuciones e impuestos de carácter real que recaigan sobre la finca, y podrá repercutir sobre el arrendatario la mitad de los incrementos que puedan producirse con posterioridad a la celebración del contrato.

Artículo 45.

El arrendatario saliente ha de permitir al entrante o al propietario, en su caso, los actos necesarios para la realización de las labores preparatorias del año agrícola siguiente y, recíprocamente, el entrante o el propietario tienen la obligación de permitir al saliente lo necesario para la recolección y aprovechamiento de frutos, estando en todo caso a la costumbre del lugar.

Artículo 46.

El arrendamiento se extinguirá:

  1. Por el vencimiento del plazo estipulado y el de sus prórrogas.

  2. Por pérdida o expropiación de la finca arrendada.

  3. Por muerte o invalidez del arrendatario, quedando a salvo el derecho de sus sucesores legítimos o, en su defecto, familiares que conviviesen con él y lo auxiliasen en la explotación de la finca o fincas arrendadas. Los sucesores o familiares tendrán que escoger entre ellos, por mayoría, al que se subrogara en las condiciones y derechos del arrendatario fallecido o que quedase inútil permanente. El viudo o la viuda con hijos menores tendrán mejor derecho.

Artículo 47.

1. A instancia del arrendador podrá resolverse el arrendamiento por las siguientes causas:

  1. Falta de pago de la renta.

  2. No respetar el destino o tipo de cultivo pactado.

  3. No explotar la finca durante el período de al menos dos años consecutivos.

  4. Grave incumplimiento de las obligaciones pactadas.

  5. Causar dolosa o culposamente daños graves en la finca.

  6. Subarrendamiento o cesión inconsentiva.

2. A instancia del arrendador no propietario:

Al extinguirse el derecho que el arrendador tenía sobre la finca. Sin embargo, subsistirá el arrendamiento hasta el final del año agrícola en curso.

Artículo 48.

La enajenación de la finca no será causa de resolución del contrato, subrogándose el adquirente en todas las obligaciones del arrendador.

Artículo 49.

1. En caso de transmisión a título oneroso de la finca rústica arrendada, podrá el arrendatario que esté cultivándola de modo personal ejercitar el derecho de tanteo dentro de los treinta días siguientes a la notificación fehaciente que, a tal efecto, le realice el arrendador, indicándole el precio ofrecido y las demás condiciones de la transmisión.

2. En defecto de notificación tendrá el arrendatario un derecho de retracto durante otros treinta días a partir de la fecha en que, por cualquier medio, tuviese conocimiento de la transmisión y de las condiciones reales en que se hizo.

3. Estos derechos serán preferentes a cualquier otro de adquisición, salvo el retracto de colindantes para fincas de cabida no superior a una hectárea y el de los coherederos y comuneros.

4. Ejercitados estos derechos, no podrá el arrendatario o su causante enajenar total o parcialmente la finca hasta que transcurran tres años al menos desde su adquisición, en los que habrá de ser cultivada de modo personal, con facultad de revertir para el comprador retractado si se diese incumplimiento de lo dispuesto.

5. Cuando se transmitan conjuntamente fincas arrendadas con otras que no lo estuviesen, se harán constar separadamente los precios de unas y otras a los efectos del ejercicio del derecho de retracto.

6. Sólo cabe renunciar a estos derechos desde el momento en que puedan ser ejercitados.

7. Se excluye su ejercicio en los arrendamientos que tengan por objeto terrenos a pasto, prado y, en general, cualquier aprovechamiento secundario o que sean de duración inferior al año agrícola.

SECCIÓN II. DEL ARRENDAMIENTO DEL LUGAR ACASARADO

Artículo 50.

Con carácter general, y sin perjuicio de las aplicaciones concretas que se especifican en esta ley, se entenderá por lugar acasarado el conjunto que, formando una unidad, comprende la casa de labor, edificaciones, dependencias y terrenos, aunque no sean colindantes. Incluye, asimismo, toda clase de ganado, maquinaria, aperos de labranza e instalaciones que constituyan una unidad orgánica de explotación agraria, forestal o mixta.

Artículo 51.

1. Este arrendamiento tendrá una duración mínima de cinco años, salvo denuncia del contrato por el arrendatario, notificada de manera fehaciente al arrendador con más de seis meses de antelación a la fecha en que desee darlo por finalizado.

2. El plazo de duración fijado en el contrato sólo es prorrogable por acuerdo expreso de las partes o, tácitamente, por años agrícolas si no mediase notificación en la forma y plazo previstos en el apartado anterior.

Artículo 52.

Durante la vigencia del contrato no podrá excluirse del lugar acasarado, por voluntad del arrendador, ninguna de las fincas o elementos que lo constituyan.

Artículo 53.

1. El arrendatario tendrá derecho de tanteo y de retracto, en los términos del artículo 49 de la presente ley, que recaerán sobre todas las fincas arrendadas o las que el arrendador hubiese enajenado.

2. Los derechos de tanteo y retracto del lugar acasarado que pudiese ejercitar el arrendatario, en caso de transmisión onerosa del lugar, recaerán sobre su totalidad.

Estos derechos del arrendatario sobre el lugar acasarado serán preferentes con respecto a cualquier otro de adquisición, salvo el de coheredero y el de copropietario.

3. Si se hubiese enajenado separadamente alguna de las fincas o elementos integrantes del lugar, el arrendatario podrá ejercitar tales derechos según el orden preferente establecido.

Artículo 54.

1. Ejercitados estos derechos, el arrendatario quedará sujeto en todos sus términos a lo establecido en el apartado 4 del artículo 49, tanto respecto al lugar en su conjunto como a sus partes individuales.

2. En lo referente a su renuncia, se aplicará también lo señalado en el apartado 6 del mismo artículo.

Artículo 55.

1. El casero que por sí o por sus causantes hubiese usado y aprovechado el lugar durante treinta años o más tendrá derecho a adquirirlo por el precio del mercado y, en caso de no existir acuerdo, éste será fijado judicialmente.

2. Ejercitado este derecho, no podrá el arrendatario o su causante enajenar total o parcialmente el lugar acasarado o cualquiera de los inmuebles que lo constituyan hasta que transcurran seis años desde su adquisición, en los que habrá de ser cultivado de modo personal, con facultad de revertir al arrendador si se diese incumplimiento de lo dispuesto.

Artículo 56.

Cuando el arrendamiento tenga por objeto exclusivamente una explotación ganadera ya preexistente o un aprovechamiento forestal, sea en un monte vecinal en mano común o en otro monte cualquiera, se regirá por los pactos libremente acordados entre las partes, por sus normas específicas, si las hubiese, y, en su defecto, por las normas de este capítulo o, subsidiariamente, por las normas del derecho civil estatal.

CAPÍTULO II.
DE LAS APARCERÍAS

SECCIÓN I. DISPOSICIONES GENERALES

Artículo 57.

La cesión por un contratante a otro del disfrute de ciertos bienes, conviniendo en repartirse en partes alícuotas los frutos o rendimientos, se regirá por el título constitutivo y, en lo no previsto por el mismo, por los usos y costumbres locales y, en su defecto, por las normas de este capítulo.

Artículo 58.

1. El contrato de aparcería será obligatorio cualquiera que sea su forma.

2. Si fuese verbal, cualquiera de las partes podrá pedir que se formalice por escrito, haciéndose cargo de los costes la parte solicitante.

3. Se practicarán en las direcciones contractuales cuantas comunicaciones hayan de hacerse a las partes.

Artículo 59.

1. La duración de la aparcería será la que libremente y de común acuerdo estipulen las partes contratantes.

2. La aparcería acordada sin fijación de plazo se entenderá concertada por el ciclo de las hojas del año agrícola, equivalente a dos años naturales, y finalizará, según los lugares o comarcas, el día que determine la costumbre del lugar.

Artículo 60.

Son obligaciones del cedente:

  1. Entregar fincas, ganado y cuanto constituya su aportación.

  2. Garantizar al colono del disfrute pacífico y útil de lo contribuido.

  3. Satisfacer la parte que le corresponda, según pacto, uso o costumbre, de contribuciones, seguros, semillas, adobos y otros elementos necesarios para obtener los productos propios del destino de la finca.

Artículo 61.

Son obligaciones del aparcero:

  1. Entregar la parte alícuota de los productos que le corresponda en el lugar, plazo y forma convenidos.

    A tal efecto comunicará al cedente o a su representante, con la suficiente anticipación, la fecha señalada para la recolección de los productos obtenidos. Si, dado el aviso, no compareciese el cedente o un representante en la fecha señalada, el aparcero podrá levantar la cosecha y adjudicarse la parte que le corresponda.

  2. Usar de las fincas de acuerdo con lo previsto en el contrato, destinándolas al cultivo o explotación convenidos o, en su defecto, al más acorde con su naturaleza, y obtener los rendimientos correspondientes a la diligencia de un buen labrador.

  3. Devolver las fincas, al concluir la aparcería, tal y como se recibieron, con sus accesiones y salvo los menoscabos que se hubiesen producido por su utilización al uso del buen labrador.

A falta de expresión del estado de las fincas en el momento de concertarse la aparcería, se presume que se recibieron en buen estado, salvo prueba en contrario.

Artículo 62.

1. El plazo de duración fijado en el contrato sólo es prorrogable por acuerdo expreso de las partes.

2. Se reconducirá tácitamente y por dos años si con seis meses de antelación al término del plazo fijado o de su prórroga no se denunciase el contrato o dicha prórroga.

3. En la aparcería pecuaria este plazo será de tres meses.

Artículo 63.

La aparcería se extingue:

  1. Por cumplimiento del plazo estipulado o de sus prórrogas.

  2. Por la pérdida de la finca cedida.

Artículo 64.

1. Son causas de resolución del contrato de aparcería:

  1. No destinar el aparcero la finca al cultivo o explotación convenidos.

  2. Incumplimiento grave de las obligaciones a cargo de cualquiera de las partes.

  3. Deslealtad o fraude por parte del aparcero en la valoración o entrega al cedente de la parte de frutos que le corresponda.

  4. Daño grave causado dolosa o culposamente por el aparcero en las fincas o cosechas.

  5. Extinción del derecho que el cedente tenía sobre la finca, si bien subsistirán los efectos de la aparcería hasta el final del año agrícola en curso.

2. La enajenación no resolverá el contrato de aparcería.

3. Si la explotación constituyese el único medio de vida del aparcero y los eventos señalados en el punto 1 de este artículo se produjesen en el último semestre del año agrícola, al aparcero tendrá derecho a que le prorroguen la aparcería por todo el año agrícola siguiente.

Artículo 65.

La muerte o inutilidad permanente del aparcero para el trabajo no serán causa de extinción de la aparcería, que podrá ser continuada por aquellas personas y en las mismas condiciones que se relacionan en el artículo 46.3 de la presente ley. En todo caso, la aparecería subsistirá hasta el final del correspondiente año agrícola.

Artículo 66.

El cedente y el aparcero vendrán obligados a realizar en las fincas las obras y reparaciones que para arrendador y arrendatario establece el artículo 42 de esta ley.

Artículo 67.

El cedente y aparcero entrantes y salientes habrán de estar, en cuanto a la preparación de labores en las fincas y utilización de sus dependencias, a lo previsto para arrendador y arrendatario en el artículo 45 de la presente ley.

SECCIÓN II. DE LA APARECERÍA AGRÍCOLA

Artículo 68.

Pueden ser objeto de aparcería agrícola las fincas rústicas de cualquier clase, sin que pierda tal carácter por el hecho de comprender la casa de labor y sus dependencias.

Artículo 69.

No se altera la naturaleza del contrato si varios titulares de fincas rústicas conciertan entre sí o con terceros el uso y disfrute de aquéllas conviniendo repartirse los productos por partes alícuotas.

Artículo 70.

En caso de transmisión a título oneroso de una finca cedida en aparcería, el aparcero que la esté cultivando personalmente podrá ejercitar el derecho de tanteo y, en su caso, el de retracto con los mismos requisitos, condiciones y efectos que para los arrendatarios se establecen en el artículo 49 de esta ley.

SECCIÓN III. DE LA APARCERÍA DEL LUGAR ACASARADO

Artículo 71.

1. El objeto de la aparcería del lugar acasarado es el conjunto de elementos que constituyen una unidad orgánica de explotación, según lo establecido en el artículo 50 de la presente ley.

2. Respecto a su integridad se aplicará lo dispuesto en el artículo 52 de la presente ley.

Artículo 72.

El dueño o cedente podrá aportar al aparcero del lugar acasarado aperos, maquinarias y ganado. Si no lo hace, podrá fijarse la cantidad de frutos que el aparcero debe como merced por la casa, dependencias, prados y montes.

Artículo 73.

Corresponderán al dueño, además de la parte acordada en productos agrícolas, pecuarios y forestales, los árboles secos o derribados por fuerza mayor que fuesen maderables, cuando no se precisasen para la reparación ordinaria de los elementos constitutivos de esta aparcería, así como el tojo y demás arbustos que no fuesen precisos para el cultivo del lugar, y los productos de las podas y entresacas que tengan valor maderable, si no fuesen necesarios para la conservación de la casa y sus dependencias.

Artículo 74.

El cedente contribuirá con los árboles, vides y lo demás que sea usual para las primeras plantaciones, si se hiciesen con su consentimiento, y pagará los gastos de las podas y aportará las máquinas, instrumentos y aperos mayores.

Artículo 75.

1. Los gastos de tala de árboles que se venden como maderables serán a cargo del cedente.

2. Cuando el aparcero, por sí mismo o por sus ascendientes, haya hecho la plantación y siga desde entonces en la explotación del lugar acasarado, tendrá derecho a la mitad del producto neto de la venta, a no ser que exista pacto distinto entre las partes. Si cesase en ella, lo tendrá sobre el valor estimado de los árboles en condiciones de ser vendidos existentes en el momento de extinción de la aparcería.

Artículo 76.

Serán de cuenta exclusiva del aparcero, además de los trabajos ordinarios que requiera la eficaz explotación del lugar acaserado:

  1. Efectuar las talas de árboles secos o derribados. El aparcero aprovechará los montes en la cantidad necesaria para la explotación del lugar.

  2. Los transportes para las reparaciones ordinarias de las fincas y edificios del lugar acaserado, o de los frutos al lugar fijado por el propietario, siempre que lo sea dentro del mismo término municipal.

  3. Limpiar las cunetas, zanjas y cauces y reparar los cercados.

Artículo 77.

1. El cedente y el adquiriente aportarán la parte correspondiente de las semillas proporcionalmente a lo que cada uno represente en los frutos.

2. También pagarán, en la misma proporción, los seguros de las cosechas y los gastos que se originen para combatir las enfermedades de las plantas y frutos.

3. Serán cuenta exclusiva del cedente las contribuciones e impuestos de carácter general que graven las fincas del lugar acaserado.

Artículo 78.

En caso de transmisión a título oneroso de la totalidad o partes individualizadas de un lugar acasarado, el aparcero podrá ejercitar los derechos de tanteo y, en su caso, de retracto, con los mismos requisitos, condiciones y efectos que para los arrendatarios de un lugar se establecen en el artículo 49 de la presente ley.

SECCIÓN IV. DE LA APARCERÍA PECUARIA

Artículo 79.

1. Pueden ser objeto de la aparcería pecuaria los animales susceptibles de aprovechamiento en la agricultura, industria y comercio.

2. Sin perjuicio de otros medios de prueba admitidos en derecho, para su formalización bastará con que cada parte lleve una libreta, en la que contraparte anotará las partidas de crédito y débito, con expresión de la fecha y causa.

Artículo 80.

No podrá ponerse a cargo del mantenedor o aparcero adquiriente la totalidad del riesgo de pérdida del ganado, ni pactar una mayor parte en las ganancias del ponedor o cedente, ni que reciba al liquidar la aparcería, además de la parte que le corresponda, más de lo que ha aportado, ni que lo releven de evicción y saneamiento.

Artículo 81.

1. La valoración del ganado aportado al comenzar la aparcería se hará por mutuo acuerdo de las partes y, a falta de éste, se realizará por el valor más alto que se ofrezca por el mismo, acudiendo a la feria o mercado ganadero más próximo al lugar y a la fecha en que la aparcería quedó constituida o, en su defecto, por el precio de referencia del mercado en la misma fecha.

2. Al extinguirse el contrato se repetirá con los mismos criterios dicha valoración y se repartirá por igual entre ambas partes del beneficio obtenido o la pérdida sufrida.

Artículo 82.

Si no hubiese pacto sobre el plazo, se entenderá acordado por un año, que se prorrogará por el mismo tiempo, y así sucesivamente hasta que cualquiera de las partes denuncie el contrato, notificándolo de manera fehaciente con más de tres meses de antelación.

Artículo 83.

El cedente está en la obligación de entregar sano el ganado objeto de contrato en el lugar y tiempo acordados.

Artículo 84.

El adquiriente o mantenedor está obligado a dar al ganado los cuidados acostumbrados que requiera y a responder de la pérdida de los animales. Cuando la pérdida sea total y no fuese debida a caso fortuito o fuerza mayor, el aparcero pondrá inmediatamente a disposición del cedente la piel y los despojos y le abonará la mitad de la pérdida del valor del ganado en el momento de liquidarse la aparcería.

Artículo 85.

A falta de pacto en contrario, corresponden al aparcero:

1. Los productos de cabaña, estiércol y trabajo de los animales; pero si estos se hallasen adscritos al cultivo del lugar acasarado o de un grupo de fincas que constituyan una sola labor, el trabajo y estiércol han de ser destinados exclusivamente al cultivo de tales fincas.

2. La mitad de la lana, cera y miel, así como también la del valor de las crías vendidas y la del aumento que alcancen los animales. La otra mitad pertenece al propietario.

Artículo 86.

El aparcero habrá de dar aviso al cedente con quince días de antelación al fijado para el esquileo o la extracción de la miel. Si, a pesar de ese aviso, en la fecha fijada éste no compareciese, el aparcero podrá proceder a realizarlos, reteniendo en depósito la parte correspondiente al propietario.

Artículo 87.

El aparcero podrá proceder a la enajenación de los animales de la aparcería y a la de sus crías, después de haber dado cuenta al cedente de las condiciones de la misma.

Artículo 88.

El aparcero no podrá, sin consentimiento del cedente, servirse de los animales de ceba en ningún trabajo ni alquilar u ocupar los animales cedidos para hacer acarreos a extraños, salvo servicios benévolos y de buena vecindad.

SECCIÓN V. DE LA APARCERÍA FORESTAL

Artículo 89.

En la aparcería forestal, el dueño de ciertas fincas de vocación forestal, sin ceder su directa posesión y su aprovechamiento, concierta el cuidado y vigilancia de ellas con una o varias personas para que éstas atiendan y vigilen las plantaciones arbóreas existentes o que puedan crearse, otorgando a cambio al aparcero los aprovechamientos secundarios que se determinen y la parte alícuota que se especifique cuando se proceda a la venta de los árboles que haya cuidado o que haya ayudado a plantar.

Artículo 90.

1. La aparcería de nuevas plantaciones tiene por objeto la creación, el mantenimiento y la posterior participación en plantaciones de arbolado.

2. Tendrá la duración que las partes libremente convengan. Si no se tuviese plazo señalado, se entenderá concertada por un período de veinte años.

3. No obstante, el aparcero podrá darla por finalizada cuando le convenga, avisando a la otra parte, al menos, con seis meses de antelación.

Artículo 91.

Son obligaciones del aparcero:

  1. Cuidar y vigilar la plantación con la diligencia de un buen labrador.

  2. Hacer las reparaciones usuales y las limpiezas precisas en las cercas y muros.

  3. Realizar las podas ordinarias en los árboles, así como las entresacas precisas que el dueño hubiese ordenado.

Artículo 92.

Son obligaciones del dueño:

  1. Permitir al aparcero la entrada en las fincas para la utilización de los aprovechamientos secundarios que se hubiesen acordado.

  2. Pagar las contribuciones e impuestos que graven las fincas.

  3. Pagar la parte proporcional de los seguros que amparen el arbolado.

  4. Satisfacer la totalidad de los gastos que originen las plantaciones y su vallado o la parte proporcional correspondiente, según los casos.

Artículo 93.

El aparcero, si no existe pacto en contra, tendrá derecho a los siguientes aprovechamientos secundarios:

  1. Recoger y utilizar la hoja que caiga de los árboles, así como las ramas tronchadas a causa de accidentes atmosféricos, siempre que no tengan valor maderable.

  2. Aprovechar los esquilmos, así como las leñas que se obtengan de entresacas y podas ordenadas por el dueño, siempre que no tengan valor maderable, así como los hongos y setas.

  3. Llevar su ganado a pacer en las fincas, cuando ello no redunde en perjuicio de las plantaciones.

Artículo 94.

1. Al extinguirse la aparcería, se procederá a hacer una liquidación de lo que pueda corresponder al aparcero por su participación en el arbolado, para lo que se determinará el valor de éste, con independencia del que tenga el suelo, bien sea por mutuo acuerdo o de manera contradictoria, y se le satisfará la parte correspondiente.

2. Si al cumplirse el plazo de los veinte años no le conviniese al cedente acceder a la venta de los árboles, se procederá a determinar su valor de acuerdo con lo señalado en el apartado anterior y a realizar el correspondiente abono al aparcero, con lo que quedará liquidada la aparcería.

CAPÍTULO III.
EL VITALICIO

Artículo 95.

1. Por el contrato de vitalicio una o varias personas se obligan, respecto a otra u otras, a prestar alimentos en la extensión, amplitud y términos que convengan a cambio de la cesión o entrega de bienes por el alimentista.

2. En todo caso, la prestación alimenticia comprenderá el sustento, la habitación, el vestido y la asistencia médica del alimentista, así como las ayudas y cuidados, incluso los afectivos, adecuados a las circunstancias de las partes.

Artículo 96.

1. Las normas de este capítulo serán de aplicación cualquiera que fuese la calificación jurídica que las partes atribuyesen al contrato.

2. Este contrato se formalizará en documento público.

Artículo 97.

La obligación de prestar alimentos subsistirá hasta el fallecimiento del alimentista, salvo que se acuerde otra cosa, y será transferible a los herederos o legatarios del obligado a satisfacerlos.

Artículo 98.

1. A instancia del cesionario, el contrato podrá resolverse en cualquier tiempo, previa notificación con seis meses de antelación.

2. Cuando, según lo dispuesto en el número anterior, se resuelva el contrato, el cesionario tendrá derecho a la mitad de las ganancias obtenidas con su trabajo.

Artículo 99.

1. El alimentista podrá rescindir el contrato en los siguientes casos:

  1. Conducta gravemente injuriosa o vejatoria del obligado a prestar alimentos.

  2. Incumplimiento total o parcial de la prestación alimenticia, siempre que no sea imputable a su perceptor.

  3. Cuando el cesionario no cuidase o no atendiese en lo necesario al cedente, según la posición social y económica de las partes y en todo cuanto haga posible el capital cedido, en la búsqueda del mantenimiento de su calidad de vida.

  4. Por el no cumplimiento de lo demás pactado.

2. En los casos a que se refieren los apartados del número anterior, la rescisión conllevará, en defecto de pacto contrario, la obligación de indemnizar los gastos ocasionados, que podrán ser objeto de compensación total o parcial con los frutos percibidos de los bienes objeto de cesión. En todo caso, y a falta de acuerdo entre las partes, se estará a lo que determine la correspondiente resolución judicial.


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